Más que oler, ya era otoño, la crisis se desencadenaba y sobrevivía a septiembre, sin muchas ganas
Ella nunca comía chocolate. Ella lo devoraba y lo ansiaba, quizá por los efectos que causan, pero ese día ella comió dos chocolates con su dinero. Un dinero que provenía de sus manos, lo cual hacia que el chocolate tuviera un encanto mayor. Ese chocolate era fruto de su sudor, así como cuando estaban juntos en la intimidad y sudaban, de ese sudor provenía el chocolate…
martes, 7 de febrero de 2012
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