martes, 7 de febrero de 2012

Así lucía frente a la tentación del enamoramiento

Imagino su cara de sorpresa. Lo imagino siempre. Sostenido en mi imaginación, no en otro lugar, siempre en mi imaginación que lo recrea neciamente, una dos, tres, cuántas veces, las necesarias, las innecesarias, las posibles…
Si algo he aprendido de la política es a no tomar decisiones hasta que haya que hacerlo, dijo la sabía Margaret Tatcher, ¿me perjudica en algo suspender los juicios entre cómo debo pensarte?
Y pensar que en doce horas estaré de vuelta al trabajo, en doce horas me imagino peleándome con las calles, los tacones para llegar, en doce horas habré resuelto algo de vos… en doce días, en cuánto tiempo decidiré algo… sólo quiero ser coherente con lo quiero y con el tablero que me sostiene…

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