martes, 7 de febrero de 2012

Ahora sí: hoy

Pues bien, las anteriores siete entradas no fueron pensadas hoy, fueron pensadas, en su mayoría, el año pasado. Fueron pensadas, sentidas por estas ganas de vivir... Tal vez me he hecho daño, o no lo hago de la manera mejor, pero lo hago a mi manera... (como la canción).

Así lucía frente a la tentación del enamoramiento

Imagino su cara de sorpresa. Lo imagino siempre. Sostenido en mi imaginación, no en otro lugar, siempre en mi imaginación que lo recrea neciamente, una dos, tres, cuántas veces, las necesarias, las innecesarias, las posibles…
Si algo he aprendido de la política es a no tomar decisiones hasta que haya que hacerlo, dijo la sabía Margaret Tatcher, ¿me perjudica en algo suspender los juicios entre cómo debo pensarte?
Y pensar que en doce horas estaré de vuelta al trabajo, en doce horas me imagino peleándome con las calles, los tacones para llegar, en doce horas habré resuelto algo de vos… en doce días, en cuánto tiempo decidiré algo… sólo quiero ser coherente con lo quiero y con el tablero que me sostiene…

qué pasa cuándo dejas de sentirte importante frente a aquél.

¿Existirán los “de repente”s? o es que acaso nos damos cuenta en un momento súbito sobre ello, ¿qué es lo súbito? Muerte súbita por ejemplo.
Si señores, no le hagamos al cuento la indiferencia apesta, innegable.
Eso me mata saber que no me visita. En qué momento pasó... ¿en qué momento dejé de importarle?
Debería, pero no sé tener dignidad.
¿Por qué no puedo mandarte al carajo? O por qué no quiero mandarte al carajo, ¿qué me detiene?
¿Y por qué tiene que ser dramática la escritura? ¿Es una catarsis?
¿Por qué hay cosas que parecen sucederse de repente? Supongo que la mayoría de ellas se ha gestado en el interior y son fruto de un proceso (esos benditos procesos). Tal vez nada se da de repente sólo que así lo asumimos por cuestiones temporales…

Sobre quitarnos las sobras

Una vez estaba de llorana , me falta fe, a lo que él me dijo y no has pensado que tal vez no te falten sino que te sobren, la idea de la falta es totalmente moderna. Creo que tiene razón, me sobran culpas y me sobran personas, sobre todo me sobran miedos.
Es un hombre que nunca me ha valorado, y no podrá hacerlo, porque para ver lo bello que hay en mí se necesita un referente sobre que esas cosas pueden existir en alguien. El problema no es que él no me valore, sino que siga a su lado, por qué he de estar con un hombre que no tiene ni la más remota idea de lo que es ser Yo, de lo doloroso y placentero de mis luchas, de mis sueños,
¿Qué lazos me unen y cuál es el sentido de no separarme?
Me sobra, sin duda, me aporta cosas, sin duda, pero en la balanza qué gana?
El problema no ha sido jugar sino acostumbrarme a los juegos, hago lazos pero dejo de acostumbrarme a las relaciones que dan fruto, no puedo sólo pensar en mi inmediato presente porque no es lo único que tengo.
Decidido, tomada la decisión.
¿Me sobras o me faltas?

Mucho tiempo real ha pasado de esa escritura... y aún no lo descubro.
Tal vez las dos cosas, algunas veces me falta, ahora sé que no quiero estar mucho tiempo sin él, mínimo en lo que le compete a la amistad.

Eso fue en septiembre

Más que oler, ya era otoño, la crisis se desencadenaba y sobrevivía a septiembre, sin muchas ganas

Ella nunca comía chocolate. Ella lo devoraba y lo ansiaba, quizá por los efectos que causan, pero ese día ella comió dos chocolates con su dinero. Un dinero que provenía de sus manos, lo cual hacia que el chocolate tuviera un encanto mayor. Ese chocolate era fruto de su sudor, así como cuando estaban juntos en la intimidad y sudaban, de ese sudor provenía el chocolate…

¿Cómo se le llama a algo que no puede ni debe ser amor?

¿Qué es ese sentimiento que me hace llorar al leer tu respuesta?
¿Qué es esa alegría al saber que contestas? ¿Cómo le llamo a esa sonrisa al saber que estás bien? ¿Dónde empieza la necesidad? ¿Dónde termina el rencor?
Saber que no es correcto, saber que me desgasto y querer seguir…
¿Por qué podría seguir leyendo tu mail más de una vez?, ¿qué placer en ello?, en esa repetición de tus palabras lacónicas
¿Siento algo por ti para no sentirme interesada?
Apuntar a más…
¿por qué no puedo desear esto?

Siempre tengo algo pensado, luego va saliendo algo peor y queda al final algo mal

Vivimos haciendo a lo esencial y lo más importante a un lado, lo que somos, nuestras preocupaciones verdaderas, nuestros deseos profundos los hacemos de lado ante lo rutinario. Con las ideas de ser práctico, pragmático y demás, olvidamos nuestro centro: las luchas que debemos ganar en nuestro interior, encontrar nuestra paz, por ello, no me sorprende en lo más mínimo que no tengamos opiniones realmente sinceras, si con nosotros mismos no podemos enfrentarnos, cómo realmente vamos a entender cuestiones más profundas sobre lo otro.
Hoy investigué un poco sobre Gabriel Orozco. Lo único que de él sé, es por una película, me encanta lo que el presenta sobre sí en ésta, me gusta su personalidad y respeto su arte, respeto su subversión y rebeldía, pero al buscarlo en Internet, muchas opiniones difieren, lo alaban lo critican, pero no lo comprenden. Recuerdo una frase de Nietszche nuestras acciones nunca son comprendidas, son alabadas o criticadas. La gente juzga a Orozco pero no comprende su obra, se van a cuestiones que no tienen idea, y lo peor de todo es que no logran el propósito del arte: no establecen esa comunicación con él, en ese sentido me parece que fracasan, con sus expectativas compradas que no emanan de sí mismos, no entienden al artista, y no sólo a Gabriel, no se entienden a sí, no saben quienes son, y eso lo refleja su crítica.
¿Si Gabriel Orozco se merece al Moma? Con qué autoridad moral juzgan a Orozco, ¿dónde estudiaron? ¿Quiénes son? Recuerdo una frase del artista me gusta cuando dicen que eso lo puede hacer cualquiera, porque pudieron hacerlo y no lo hicieron, soy yo quien se atreve.
De ninguna manera es que me parezca terrible envejecer. Lo que verdaderamente me parece horroroso, es no conocer a Gabriel Orozco, siendo mexicana y teniendo tan sólo 23 años más que yo. Vi una película sobre Gabriel Orozco y lo vi joven, ahora le veo mayor con tremendas canas y una barriga… sólo quiero conocerlo, verlo, conocer su energía, tener un libro suyo…
“el trabajo que yo hago ha generado un cambio en México, entonces hay artistas o galeristas que no entienden cómo funciona, pero ese no es mi problema”. Y con toda razón puede decir esta frase, su trabajo es hacer arte, eso hacen los artistas, ¿no? ¿Por qué el arte habría de ser igual? ¿Por qué habría de continuarse con tradiciones que en el fondo son burguesas? ¿Por qué Gabriel Orozco no?