domingo, 14 de noviembre de 2010

de infecciones e incubaciones

Hablemos de ese día del jueves, del día que te amenacé con la puntualidad, hablemos del encuentro con lo inesperado.
Pienso en todas aquellas cosas que la costumbre me hace dejar de ver, entro a una casa ajena nunca antes vista y la curiosidad de saberlo todo de entenderlo todo,
no pasa lo mismo con mi casa con algo ya tantas veces mirado, pasa lo mismo con todo, una gran insesibilización con el rededor, y así pasa mi vida y el tan nombrado inexorable paso del tiempo.
Toso me enfermo, tengo una eversión una gran infencción en mi vagina en un órgano que me hace ser mujer, que me brinda una identidad, mi identidad, ese órgano está enfermo degenerado, evertido, mis defensas siempre luchan ahí… en el momento en que llega una bacteria me ataca, entra con todo, me derrumba, ni mencionar las veces que me he enfermado de la garganta y hasta enfermedades peridentales…
Una enfermedad una falta de cuidado… lo peor no daba mi primer beso y ya tenía años con la enfermedad, pero este tema es incómodo

Hablemos de ti, hablemos de tu panza redonda y tu barba negra y lacia, hablemos de tu lindo perfil de tu boca, de tus besos inconfundibles, hablemos de ti, cuando manejas, cuando barres y cuando haces lo que haces, cuando te pierdes cuando no entiendes, cuando me sueñas, cuando imaginas el deseo encarnado, ese deseo tan retardo que quizá no llegue… hablemos de tus deseos, de tus deseos hacia mí, hablemos, veamos, cojámonos, si si, sin saltémonos la parte de mi eversión, no vayamos al lugar común de la moral, saltémonos que no podré ser amable contigo hasta que deje a estas células hinchadas, a esta cérvix no rosa, a este rojo encendido. No me hables no me digas, no me veas, cúrame hazme olvidar, recuérdame que sigo viva, que la enfermedad no me debilita que nunca lo hace, que el deseo puede, podrá contra ella, dime que tu deseo no lo nubla ni la eversión más rebelde.
Mis ojos me lloran, la garganta se irrita, la infección se propaga

Hablemos también cuando me besas, cuando te detengo, hablemos cuando te veo de espaldas , cuando los pantalones los subes y tu angosta cadera…
Porque algo en mi te desea algo palpitante me provoca, pero no se debe notar, no puedes ver que escribo no puedes ni debes ver que lloro cuando no deseo estar enferma, estar impedidad de tus manos, no debes ver que me duele la nula libertad,

Porque ayer leía (leíamos)sobre la enfermedad sobre la naturaleza de la misma y tal vez sea una justeza, una puerta abierta hacia posibilidades, que es una adversidad silenciosa...

Como sea que sea parece que nos vamos que este lugar de escritura de descubrimientos se cierra, era una casa vacia, y el deseo no entro, no se encarno, lo guarde, como todo una dama, como toda un enferma que la garganta y el cuerpo le impiden.

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