Una vez fui a Chiapas (hace ya -casi- un año). En Chamula unas niñas se me acercaron y me querían regalar una de sus artesanías, su objetivo era comprometerte a comprar. Bajo estos própositos insinceros rechacé el regalo. Sin embargo las nińas más trabajadas (o sabias) que yo, me respondieron: un regalo se acepta, quizá cuando lo quieras ya no va a estar.
¿cuántas oportunidades se van para no volver?¿cuántos regalos por no tomarlos no los gozas? ¿de cuántas personas me he perdido por indeción?
Es complicado conjugarnos con la vida, con lo que deseamos...¿por qué no nos decidimos a tomar lo que se nos presenta?
Hace 11 meses fuí, fue algo una oportunidad que tomé inesperadamente, ahora se que fue mi último viaje como estudiante, sé que esos momentos se han ido, que ese regalo si lo pude recibir ... siquiera uno que no se me va.
sábado, 13 de febrero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario