Hoy ví a una de mis mejores amigas de la prepa; era ella mi compañera infaltable de voley y de demás parrandas. Al paso de los años es ahora una fisioterapeuta; sabe del cuerpo de sus reacciones, lesiones y supongo sabe sentir de maneras que poca gente puede ... En nuestro reencuentro de año platicamos de todo lo sucedido, le conté la locura que es mi vida, el desordén de la vida amorosa; pero ella fue quién constató a través de sus manos la verdad de cada una de mis palabras, el estrés que sufre mi cuerpo, (le impresionó al igual que mis palabras)
Ahora no estoy con ella (pues toda narración es ulterior, diría la flaca argentina que tuve por maestra) y recordando la plática, se bien la raíz del dolor; es él,
su distanciamiento elegido, su constante adiós,
es Él a quién quiero.
Cómo buena mujer que soy, creo en lo heterogéneo en lo múltiple, el cuerpo es una de ellos, creo en el cuerpo, y es el mío (propio) quien lo demanda, son mis piernas las que temblaron ayer al verlo, es mi corazón el que late con mayor velocidad.
Yo H SÉ, yo ENTIENDO, racionalizo y SÉ,
pero mi cuerpo tiene otros caminos...
mi cuerpo lo enuncia sobre de mi racionalidad, sobre mis emociones encausadas y trabajadas, y contra ello yo y nadie puede.
son también mis ojos quienes me delatan frente a él
Como sea, el frío en este momento de mi vida es una especie de panteísmo egocéntrico
PD mis labios le mandan besos, yo me los aguanto
sábado, 9 de enero de 2010
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