Las estatuas los homenajes, los premios no significan triunfos para un escritor. Triunfar es la comunicación, individual, casi privada, de un escritor con otro que estará quien sabe en qué parte del tiempo y del espacio.
Continuo con Revueltas, no he conocido un escritor mexicano más lucido y más entregado
por ello transcribo sus pensamientos
si tan sólo con esto fuera un instrumento suyo
valdría la pena este blog, tan simple tan común
Vivimos en un perpetuo cerco, mediatizados siempre por el grupo en el poder.
Me inteesan esas capas de la población en cuanto pueda uno encontrar una expresión humana profunda. ves tú que mis prostitutas no son prostitutas en sí, sino que están en medio de contradicciones, en medio de luchas. [...] Yo a un ladrón o a una prostituta los tomo como son; yo no voy a regenerar a una prostituta.
Dostoievski consagró a la mujer en la figura de una prostituta, siguiendo el mundo de la absolución.
Yo creo que el verdadero artista siempre ve a la vida con los ojos de la muerte, y éste es su gran drama. Es como si insistiera, tercamente, en que atendiéramos más a nuestra sombra que a nuestro cuerpo mismo.
La voz la palabra del escritor individual y no respaldada por nada que no sea su propia personalidad, depende además del contexto político en que resuena. La voz de un escritor resulta diacrónica, es decir, si bien está sujeta al contexto político, está al mismo tiempo provista de una dimensión del tiempo, del cual jamás podrá disponer un político. Cuánto darían los políticos por tener la misma voz de un intelectual o de un artista. La resonancia de un artista es más perdurable que un sistema sociopolítico
No se trata solamente de la alteración de los planos emocionales, emotivos y temporales, con la acción contemporánea. Yo siempre huyo del suspenso artificial, del suspenso buscado, elaborado. Vierto la acción final, pues, sin ningún temor de que el lector pueda aburrirse, porque dentro de esto hay otro suspenso, un suspenso emocional de otro tipo pero que no se refiere al suspenso de la acción, y que no es la copia del suspenso cienmatográfico.
El escribir es una mitologización de la realidad.
Aunque huyo de la novela de tesis, inevitablemente la tesis es una el autor.
Me considero un marxista sin partido aunque el marxismo es algo más de lo que predicaba Marx, quien de si mismo decía que no era marxista.
El análisis de la sociedad capitalista que debemos a Marx y el descubrimiento del hombre como individuo social y como ser destinado a la libertad, que no es más que la superación de la necesidad. A medida que el hombre venza sus necesidades será cada vez más libre.
Creo que la cotidianeidad es el elemento virgen del cual uno debe partir para alcanzar el concepto. Sin cotidianeidad, sin el análisis de lo cotidiano, es imposible arribar a una concepción geenral de una problemática dada.
El intelectual siempre ha sido en México un adorno de los gobiernos. Y ha sido utilizado siempre como tal. De esta suerte influye poco o no influye nada. [...] Ahora el intelectual no es sino una especie de "clawn" idelógico.
El mexicano no puede vivir sin credencial y se hacen credenciales con la bandera tricolor de organismos que nadie conoce para ponerlas en el coche cuando se estacionan mal y para cometer violaciones al orden puramente cívico que debe regir una ciudad. Yo no soy conservador en modo alguno, pero la ciudad debe tener ciertas reglas de convivencia. El mexicano tiene un temperamento de tración que le da la inseguridad de su propio desarrollo histórico.
El mexicano siente una increíble nostalgia, sin saber él mismo de quién o de qué. Ha perdido a la madre. Posee una sensibilidad bien arraigada en torno a la madre, siente un culto a la maternidad puesto a que ha perdido a la madre.
Yo soy un hombre un ser humano con todos los vicios y limitaciones inherentes y una que otra intención.
Yo creo que la mayor tragedia del hombre es esa contradicción permanten en la que vive consigo mismo y con el medio que lo rodea. Y sin embargo, creo que esa contradicción la que lo mantiene vivo. Por eso cuando digo escepticismo, hablo de algo muy distinto al pesimismo. El pesimista no cree en nada. El escéptico duda pero cree.
Un verdadero hombre, es decir, un hombre que constantemente sigue recreando la vida y la prolonga, no sólo en el sentido físico, sino también espiritual y moral, jamás renuncia a un auténtico sufrimiento; por consguiente, nunca podrá librarse de la destrucción y el caos. En otras palabras, no desiste de ser una apasionada y terrorífica conciencia del infinito.
El hombre crea su propia historia se crea a sí mismo.
Yo creo que el hombre no tiene otro fin último que el de su prpia desaparición. La historia de la humanidad no es sino la historia de tratar de sobrevirse la humanidad misma. No es una línea ascendente, sino que es una línea abrupta, con retrocesos, imprecindible. El hombre no llega entonces a convertirse sino en su propia memoria.
Yo amo al ser humano pero tampoco lo amo del todo; sé que el ser humano es un accidente de un determinado contexto geografico, histórico, político y social; entonces es un ser transitorio que va a terminar su existencia, y me coloco en el punto más trascendente de la vida del ser humano con un patriotismo del hombre; amo al ser humano por encima de todas las cosas. Me parece un valor que sido creado a través de la historia, el valor más importante que tenemos en la tierra
La civilización occidental ha conquistado al mundo. Todos tratamos de alcanzar la revolución tecnológica, industrial: tenemos que hacerlo para poder subsistir. Para eso, la más importante, la principal tareal de un escritor consiste en reforzar el elmento espiritual en el hombre. Existe una oposición diálectica entre la teconolgía y la ciencia.
Estoy convencido de que la cultura, a pesar de ser, con toda seguridad, un producto de determinados contextos sociopolíticos, es sin duda alguna un fenómeno diacrónico, es decir, que sobrepasa esos contextos. La crítica moderna representa por lo regular un enfoque escolar que evlúa la actual producción cultural desde un punto de vista de las necesidades inmediatas. Y, sin embargo, seguimos usando términos como "escritor romántico", "de vanguardia", que en ocasiones pierden su vigencia y resultan obsoletos. Leemos a Tolstoi, a Thomas Mann, refiriendo la obra de cada uno de ellos a la cultura humana, que no es ni burguesa ni proletaria, puesto que perduara en el tiempo, se renueva en la recepción de los lectores. La cultura mexicana tiene que hablar bajo la máscara de sus aparentes complejidades; no obstante, es una cultura perteneciente a toda la humanidad en general. La cultura hay que tratarla como una totalidad, y no como un producto parcial o especifíco.
El amor es una pasión humana, la más humana, si se quiere, la más sana la más bella de las pasiones. Entonces tenemos que impulasarla darle relaciones [...] Pero el amor libre tiene que ser racionalizado.
Un espíritu crítico no se somete al rebaño de cualquier ideología. El intelectual tiene una actitud muy independiente
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